domingo, 11 de enero de 2015

3. Una invitación a reflexionar sobre la educación: César Bona y su candidatura al Premio Nobel de la enseñanza.





    Desde mediados del mes de diciembre se está hablando en prácticamente todos los medios de comunicación del país de educación. Si bien es cierto que desde tiempo atrás también han aparecido noticias relacionadas con este ámbito lo eran para comentar la cuestión de los recortes y lo que suponía para maestros y centros educativos. En esta ocasión ha sido de manera totalmente diferente.

 El motivo por el que se ha abordado con tanto énfasis el tema educativo ha sido porque un maestro de la comunidad educativa aragonesa, César Bona, ha presentado su candidatura para optar a un galardón con cierto prestigio y valorado en un millón de dólares: el Teacher Global Prize (para una mejor comprensión se le conoce como el Nobel de la enseñanza). Galardón que podría recibir si supera a una cincuenta de aspirantes de todo el mundo que también se han presentado para ser laureados con tan distinguida distinción y han logrado pasar el corte, y cuya decisión final se sabrá dentro de unas semanas.




Para quien desee conocer más a fondo este premio valorado en millón de dólares puede ir a Global Teacher Prize.



    Vocación, cercanía, conocimiento del entorno del centro educativo y conocimiento del alumno, del niño. Estos son algunos de los aspectos más relevantes que definen la labor de César Bona y que él mismo en las numerosas entrevistas que ha concedido en las últimas semanas en prensa, radio y televisión ha planteado como la base de su éxito y la base que debería tener todo docente. Y es que todos los proyectos en los que ha estado inmerso o que ha planteado educativamente han planteado a los alumnos retos motivadores que implicaban entre otras cuestiones haber conocido el entorno en el que el docente se encontraba y haber atendido las diferentes necesidades de los diferentes alumnos a los que ha tenido la oportunidad de educar, de transmitir de manera diferente unos conocimientos.

Los proyectos que ha planteado en los diferentes centros- urbanos y rurales- en los que ha ejercido su profesión han conseguido la implicación de todos, amén de numerosos premios.

   Más allá de lo que está representando César Bona (se podría decir que está ejerciendo de portavoz de muchos docentes, por no decir  de la gran mayoría que intentan que la labor ejercida se valore tanto por la Administración correspondiente como por la sociedad en general) que serían aquellos valores que todo educador. no solo del ámbito de la docencia- debería tener en cuenta a la hora de llevar a cabo su labor educativa,cabe decir que hay muchos educadores que intentan en la medida de lo posible atender las necesidades educativas de los niños, plantear otras metodologías con las que motivar al alumno y con las que transmitir de otra manera ciertos conocimientos, ciertos valores.

  La presencia de César Bona en los medios está permitiendo realizar un ejercicio de reflexión. Seguramente muchos educadores necesitan de una mejor formación, de un concepto de educación que deben cambiar y no solo porque los cambios en la sociedad son evidentes y se reflejan en el ámbito escolar (es un ámbito dinámico) sino por que las maneras de proceder son diferentes y han de ajustarse a la realidad cambiante, a lo que realmente necesitan los alumnos. César Bona es un ejemplo educativo a seguir, pero todos podemos recordar algunos maestros, de instituto, de universidad, de cursos de formación varios, que han dejado huella en nosotros por su manera de educar, por su planteamiento motivador, transgresor (en ocasiones la transgresión es un factor positivo a tener en cuenta), por enfocar determinados temas con la finalidad que el alumno tenga participación, tome parte activa en este proceso de aprendizaje-enseñanza, y esa - la participación del alumno, la vocación del educador, y la colaboración de todos- es la clave del éxito de César Bona y de tantos otros maestros que se siente representados por este docente aragonés.

  Mucho se puede seguir hablando de estas cuestiones sobre la vocación de los docentes, sobre el perfil de estos, pero sirva esta entrada para ofrecer una pincelada que invite a la reflexión, que invite a seguir ESCUCHANDO  a los niños de los que somos referentes. Importante es que podamos escuchar y no oír lo que nos tratan de comunicar de manera directa e indirecta.



   Para concluir esta entrada con cierto aire reflexivo dejo el enlace a una de las entrevistas que ha concedido César Bona y que puede resultar de interés.


                                           








martes, 6 de enero de 2015

2. ¿El lenguaje que empleamos es totalmente comprensible para los niños?


   Confeccionar una lista de todas aquellas frases hechas, de todas aquellas expresiones con sentido figurado, que en nuestro día a día - consciente e/o inconscientemente- solemos verbalizar como la manera más adecuada o eficaz para dar sentido a lo que deseamos exponer en la conversación que en ese momento estamos manteniendo sería una tarea interminable no solo porque no es la intención de la entrada del día de hoy sino dada la abundancia de estas expresiones en nuestra lengua (huelga decir que todos tenemos en mente más de dos que solomos apuntar de manera coloquial).

 Muchas veces nos expresamos de una u otra manera en función de la situación comunicativa en la que nos encontremos o en función de a quien tengamos enfrente, mas otras ocasiones no somos del todo conscientes de utilizar frases que pueden inducir a malinterpretaciones si se toman de manera literal, sobre todo, si tratamos con niños, y ya pensando como educadores, sean del ámbito de la educación no formal como de la formal.

 Verdad es que al verbalizar una u otra frase hecha no la vamos a llevar a cabo, pues la estamos pronunciando  con un sentido figurado y no literal, pero tal vez no somos del todo conscientes que cuando tratamos con niños estos aun no entienden el sentido con el que queremos expresarnos y hacernos entender de manera más rápida y coloquial. Y cuando menciono a niños pienso en aquellos con ciertas necesidades educativas especiales que presentan determinadas dificultades de aprendizaje, de comprensión comunicativa. Un ejemplo sería un niño con Síndrome de Asperger que no entiende lo figurado y piensa en la literalidad de nuestras palabras, con lo que la confusión que le puede crear es evidente.

  La riqueza de vocabulario de la lengua que hablamos - sea castellana, catalana u otra- es evidente (y sería otro tema a plantear: qué uso le damos al lenguaje o la presencia o ausencia de ciertas palabras dada la inmensidad de vocabulario de las lenguas) está ahí, es evidente, y he ahí una de nuestras funciones como educadores: trabajar de distinta manera la adquisición y la compresión de las palabras, de las expresiones atendiendo las situaciones educativas que pueden darse en nuestro día a día y que han "promovido" la verbalización de ciertas expresiones, amén de adecuarnos a las características de los niños a los que atendemos.

 Seguramente hay infinidad de recursos con los que tratar la comprensión de ciertas expresiones, cuyo significado los niños no acaban de comprender del todo y les crea, en algunos casos, cierta confusión o recursos varios con los que plantear la adquisición de vocabulario, pero el texto literario que deseo compartir para abordar la cuestión que he planteado más arriba creo que puede ser de interés y una ayuda para toda aquella persona que trate con niños (sea monitor del tiempo libre, sea docente, sea padre-madre).

  ¿Cómo podemos abordar ciertas cuestiones? Este es uno de los interrogantes que solemos plantearnos cuando nuestra intención es enfocar un tema de la manera más atractiva, motivadora y a la vez educativa posible en alguna situación educativa en la que estemos inmersos. Creo que con el cuento infantil ilustrado que comparto en el día de hoy es una buena muestra de recurso que podemos llevar al contexto educativo en el que nos encontremos (adaptándolo asimismo a nuestras posibles necesidades) y que nos invita- como adultos- a reflexionar,  a plantearnos las dudas necesarias acerca de si lo que verbalizamos cuenta con la comprensión necesaria para no interferir en la situación comunicativa entre las distintas personas, entre un adulto y un niño o unos niños, por ejemplo.


Autora: Rocío Bonilla
Título: Cara de pájaro
Año de publicación: 2014
33 páginas
Algar Editorial
ISBN: 978-84-9845-604-2
Cara de pájaro es un cuento infantil ilustrado, obra de Rocío Bonilla, que nos muestra cómo una expresión coloquial puede crear cierta confusión a un niño al no entender el sentido figurado de dicha expresión. 

Y es que cuando, Carrasco, el niño protagonista de esta historia, escucha de una señora que le dice "¡menuda cara de pájaro tienes!" empieza a pensar el porqué le han dicho eso, a mirarse al espejo si realmente tiene esa cara.

 A partir de ahí Carrasco empieza a investigar por su cuenta: a salir por el parque, a mirar otros libros. Opciones todas para descubrir si tiene una mínima relación con el mundo de las aves.
Incluso se atreve a confeccionarse unas alas para descubrir por sí mismo si es capaz de volar igual que los pájaros, algo que descubre que no es así.

   ¿Llegamos a pensar en cómo se siente aquel niño ante determinada frase o en si nos ha entendido cuando nos hemos expresado de una manera sencilla y coloquial -para nosotros, claro- intuyendo que no ha existido ninguna barrera comunicativa en nuestro mensaje?

   Inconscientemente verbalizamos ciertas palabras sin pensar en más allá. Por ello, este cuento que hoy he querido compartir en el día de hoy, sirve no solo como recurso educativo para trabajar ciertas cuestiones relacionadas con el lenguaje, con la comunicación, sino también como un ejercicio de reflexión sobre nosotros, los adultos, en nuestra manera de actuar a través del lenguaje en nuestro día a día.




sábado, 3 de enero de 2015

1. Abriendo ventanas: Bienvenidos a Tinta educativa



   Cuando se empiezan nuevos proyectos, cuando se plantean ciertos retos, siempre hay sensaciones encontradas. Por un lado, motivación e ilusión -conjuntamente con un saco, o mejor apuntar dado el nombre del blog con un tintero, lleno de ideas con las que trazar el camino a iniciar- van de la mano. Ambas sensaciones - y alguna más que seguro ahora no sabría apuntar con exactitud- son clave para iniciar un proyecto, cuyo borrador, cuyo trazo inicial ya ha estado en mente desde hace algún tiempo, peor faltaba perfilar cómo enfocarlo.

   Y ahí entra en escena la segunda sensación encontrada que apuntaba inicialmente: temor o respeto a no saber trazar este nuevo camino, este nuevo trayecto que hoy, con esta primera entrada, ve la luz. Surgen siempre dudas acerca de si el trazo iniciado se verá interrumpido o si las líneas marcadas serán algo irregulares. 

 También he ahí la gracia- por definirlo de alguna manera- de la cuestión. Seguimos los caminos merced a la formación recibida y en este caso la experiencia, el intercambio de pareceres, de experiencias, y otros factores adicionales e igual de relevantes pueden ser y resultar significativos para seguir "creciendo".

 Con esta ventana virtual deseo combinar mi interés por dos mundos: el educativo y el literario. El primero de ellos viene porque formativa y laboralmente - sobre todo en el ámbito de la educación no formal en este segundo aspecto- estoy vinculado a él. Y el segundo mundo, el literario, viene determinado por dos frentes: por un lado el gusto y el placer por la lectura, y por otra parte por cómo en su día ciertos profesores- universitarios básicamente- me transmitieron la pasión, el interés por los libros, por las historias contenidas en ellos.

 Ambos mundos creo que son totalmente compatibles en numerosas ocasiones.

 Tinta educativa pretende ser un espacio en el que mostrar experiencias relacionadas con el mundo de la educación, amén de compartir textos de ficción y de no ficción que aborden temas, cuestiones, aspectos del día a día del ámbito educativo y que invitan en su mayoría a hacer un ejercicio de reflexión, de- tal vez- autocrítica, y sobre todo, y lo más esencial, ampliar miras porque como bien apuntó 

                                            ARNOLD H. GLASOW:

    Uno de los principales objetivos de la educación debe ser ampliar las ventanas por las cuales vemos el mundo.

  Bienvenidos, pues, a Tinta educativa. Bienvenidos a este rincón en el que espero que os puedan resultar de interés y ayuda los temas abordados y podáis asimismo intercambiar impresiones, experiencias que nos ayuden a todos a crecer tanto profesional como personalmente.