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viernes, 20 de febrero de 2015

9. Un clásico literario adaptado para un público infantil: Don Quijote de la Mancha





 "En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor. Una olla de algo más vaca que carnero, salpicón las más noches, duelos y quebrantos los sábados, lentejas los viernes, algún palomino de añadidura los domingos, consumían las tres partes de su hacienda."


  ¿Quien no ha leído nunca estas primeras palabras del inicio de un libro referente en la literatura castellana, en la literatura universal? ¿Quién no conoce el inicio de esta obra literaria, clásico donde los haya?

   Efectivamente, quien haya accedido a esta entrada y haya leído este inicio de obra literaria habrá sabido que la obra a la que corresponde este conocido comienzo literario es El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha (o más conocido popularmente por El Quijote), de Miguel de Cervantes.

   Miguel de Cervantes fue un novelista, poeta y dramaturgo español, amén de soldado, del siglo XVI e inicios del XVII. Autor no solo de la novela cumbre de la literatura española (El Quijote) sino también de otras obras como Novelas ejemplares (La gitanilla, Rinconete y Cortadillo, entre otras), La Galatea, Los trabajos de Persiles y Segismunda, por citas algunas de las más relevantes.

   Muchos, como estudiantes la gran mayoría, hemos tenido la opción en algún momento de adentrarnos en el mundo literario de Miguel Cervantes y en las aventuras y desventuras del conocido hidalgo. Muchos han logrado acabar esta insigne obra, mas otros han padecido la lectura al considerarla extensa, poco motivadora para sus intereses.

  Estudios, investigaciones y adaptaciones de todo tipo se han realizado en los últimos lustros de esta novela de siglos ha  de la literatura castellana, y entre las disciplinas artísticas que han tenido en cuenta en ese tercer ámbito la obra de Cervantes podemos encontrar adaptaciones   cinematográficas, teatrales, adaptaciones para uso escolar -eliminando ciertos aspectos que podrían dificultar la lectura a un público más joven - como la reciente publicación de la Real Academia Española con Arturo Pérez Reverte como académico encargado de dicha adaptación. 

  Adaptaciones, por otra parte,  con mayor o menor fortuna y que han permitido acercar de diferentes maneras un texto literario que ha pasado a los anales de la historia de la literatura universal.

  En esta entrada del día de hoy quiero compartir una de esas adaptaciones que me han llamado la atención y que se ha publicado recientemente, amén que siempre es de agradecer que los clásicos de la literatura puedan acercarse a los más pequeños, a los que se están iniciando en el gusto por los libros y por la literatura. Y esta propuesta editorial aporta su granito de arena, amén de poder utilizarla de manera educativa.



Autor: Ramón García Domínguez
Ilustrado por: Emilio Urberuaga
Título: Mi primer Quijote
Editorial Anaya
32 páginas
ISBN: 978-84-678-7350-4


   La editorial Anaya ha publicado recientemente Mi primer Quijote, una adaptación destinada para niños del segundo ciclo de Educación Infantil, básicamente, esto es, para niños de 5 años. Adaptada por Ramón García Rodríguez e ilustrada por Emilio Urberuaga es una buena oportunidad para acercar esta obra y su insigne personaje a los más pequeños.

  Este álbum ilustrado ofrece ciertas pinceladas de las aventuras y desventuras de Don Quijote y Sancho Panza, mas solo algunas de las más relevantes, como la de los molinos de viento y es una buena muestra para conocer la novela de Miguel de Cervantes. La combinación de texto e imagen (apunto que las ilustraciones, de calidad, animan a seguir la historia, reflejan lo que se desea transmitir) me parece la más adecuada.

    Cierto es que adaptar un clásico de la literatura universal - y más tratándose de un texto de la relevancia de esta novela del siglo XVII-  resulta una tarea complicada y conlleva ciertos riesgos. El único pero a esta adaptación infantil que podría apuntar sería, para mí, que pasa de puntillas por ciertos episodios de la novela (verdad es que los niños de 5 años podrían tener ciertas dificultades para comprender ciertas cuestiones si se tuviesen en cuenta determinados aspectos dada la complejidad que podrían entrañar), aunque la labor del educador puede tener un papel importante a la hora de adentrarse en el mundo literario de tan conocido personaje y exponer de manera lúdica u optando por otras posibilidades metodológicas este clásico literario.



  

martes, 6 de enero de 2015

2. ¿El lenguaje que empleamos es totalmente comprensible para los niños?


   Confeccionar una lista de todas aquellas frases hechas, de todas aquellas expresiones con sentido figurado, que en nuestro día a día - consciente e/o inconscientemente- solemos verbalizar como la manera más adecuada o eficaz para dar sentido a lo que deseamos exponer en la conversación que en ese momento estamos manteniendo sería una tarea interminable no solo porque no es la intención de la entrada del día de hoy sino dada la abundancia de estas expresiones en nuestra lengua (huelga decir que todos tenemos en mente más de dos que solomos apuntar de manera coloquial).

 Muchas veces nos expresamos de una u otra manera en función de la situación comunicativa en la que nos encontremos o en función de a quien tengamos enfrente, mas otras ocasiones no somos del todo conscientes de utilizar frases que pueden inducir a malinterpretaciones si se toman de manera literal, sobre todo, si tratamos con niños, y ya pensando como educadores, sean del ámbito de la educación no formal como de la formal.

 Verdad es que al verbalizar una u otra frase hecha no la vamos a llevar a cabo, pues la estamos pronunciando  con un sentido figurado y no literal, pero tal vez no somos del todo conscientes que cuando tratamos con niños estos aun no entienden el sentido con el que queremos expresarnos y hacernos entender de manera más rápida y coloquial. Y cuando menciono a niños pienso en aquellos con ciertas necesidades educativas especiales que presentan determinadas dificultades de aprendizaje, de comprensión comunicativa. Un ejemplo sería un niño con Síndrome de Asperger que no entiende lo figurado y piensa en la literalidad de nuestras palabras, con lo que la confusión que le puede crear es evidente.

  La riqueza de vocabulario de la lengua que hablamos - sea castellana, catalana u otra- es evidente (y sería otro tema a plantear: qué uso le damos al lenguaje o la presencia o ausencia de ciertas palabras dada la inmensidad de vocabulario de las lenguas) está ahí, es evidente, y he ahí una de nuestras funciones como educadores: trabajar de distinta manera la adquisición y la compresión de las palabras, de las expresiones atendiendo las situaciones educativas que pueden darse en nuestro día a día y que han "promovido" la verbalización de ciertas expresiones, amén de adecuarnos a las características de los niños a los que atendemos.

 Seguramente hay infinidad de recursos con los que tratar la comprensión de ciertas expresiones, cuyo significado los niños no acaban de comprender del todo y les crea, en algunos casos, cierta confusión o recursos varios con los que plantear la adquisición de vocabulario, pero el texto literario que deseo compartir para abordar la cuestión que he planteado más arriba creo que puede ser de interés y una ayuda para toda aquella persona que trate con niños (sea monitor del tiempo libre, sea docente, sea padre-madre).

  ¿Cómo podemos abordar ciertas cuestiones? Este es uno de los interrogantes que solemos plantearnos cuando nuestra intención es enfocar un tema de la manera más atractiva, motivadora y a la vez educativa posible en alguna situación educativa en la que estemos inmersos. Creo que con el cuento infantil ilustrado que comparto en el día de hoy es una buena muestra de recurso que podemos llevar al contexto educativo en el que nos encontremos (adaptándolo asimismo a nuestras posibles necesidades) y que nos invita- como adultos- a reflexionar,  a plantearnos las dudas necesarias acerca de si lo que verbalizamos cuenta con la comprensión necesaria para no interferir en la situación comunicativa entre las distintas personas, entre un adulto y un niño o unos niños, por ejemplo.


Autora: Rocío Bonilla
Título: Cara de pájaro
Año de publicación: 2014
33 páginas
Algar Editorial
ISBN: 978-84-9845-604-2
Cara de pájaro es un cuento infantil ilustrado, obra de Rocío Bonilla, que nos muestra cómo una expresión coloquial puede crear cierta confusión a un niño al no entender el sentido figurado de dicha expresión. 

Y es que cuando, Carrasco, el niño protagonista de esta historia, escucha de una señora que le dice "¡menuda cara de pájaro tienes!" empieza a pensar el porqué le han dicho eso, a mirarse al espejo si realmente tiene esa cara.

 A partir de ahí Carrasco empieza a investigar por su cuenta: a salir por el parque, a mirar otros libros. Opciones todas para descubrir si tiene una mínima relación con el mundo de las aves.
Incluso se atreve a confeccionarse unas alas para descubrir por sí mismo si es capaz de volar igual que los pájaros, algo que descubre que no es así.

   ¿Llegamos a pensar en cómo se siente aquel niño ante determinada frase o en si nos ha entendido cuando nos hemos expresado de una manera sencilla y coloquial -para nosotros, claro- intuyendo que no ha existido ninguna barrera comunicativa en nuestro mensaje?

   Inconscientemente verbalizamos ciertas palabras sin pensar en más allá. Por ello, este cuento que hoy he querido compartir en el día de hoy, sirve no solo como recurso educativo para trabajar ciertas cuestiones relacionadas con el lenguaje, con la comunicación, sino también como un ejercicio de reflexión sobre nosotros, los adultos, en nuestra manera de actuar a través del lenguaje en nuestro día a día.